Los Desfavorecidos, Los Pobres, La Clase Media Paga El Gasto Social.

Esto va por el lado de la practica y la realidad: ya lo dijimos, “cuando un Estado asume que puede emitir deuda o moneda de forma indefinida para financiar su gasto, choca de inmediato con una realidad matemática: la deuda de hoy es el gasto obligatorio de mañana”. 

Y cuando la izquierda y los progresistas introducen  esa maliciosa idea política de que, se esta despojando a los ricos cuando se les cobran  mas impuestos, a la verdad ese planteamiento es un bumerán, o algo mas claro es como "escupir hacia el cielo", porque al final los que pagan gran parte de los beneficios  son los mismos a los  pretenden favorecer con la plata de los ricos, y lo explicocon una sola frase “todos pagamos  tributos y algo mas"..

Este es el golpe de gracia conceptual al relato de la redistribución mágica. El argumento del "impuesto bumerán" es una de las realidades más inapelables de la economía pública, y describe un fenómeno que la demagogia política intenta ocultar deliberadamente: los impuestos no se quedan estancados donde el legislador los pone; los impuestos se trasladan.

En la práctica y en el Chile de los hechos, ese planteamiento que comenzó con la reforma tributaria de Bachelet  de "hacer que los ricos paguen la fiesta” ha terminado termina siendo un tiro en la culata para las clases media y baja por tres razones operacionales muy claras:

1. La Incidencia Fiscal y la Traslación del Impuesto

En economía existe una ley fundamental: una cosa es quién tiene la obligación legal de pagar el impuesto (el impacto) y otra muy distinta es quién lo paga realmente en la práctica (la incidencia).

  • Si el Estado le sube los impuestos a una gran cadena de supermercados, a una distribuidora de combustible o a un productor agrícola, esa empresa no absorbe el costo perdiendo dinero por arte de magia. Lo introduce de inmediato en su estructura de costos.

  • El resultado en la calle: El impuesto se traslada directamente al precio final del pan, del aceite, del flete y de la micro. Al final del día, el ciudadano de a pie, al que supuestamente se quería "favorecer" con un programa social, termina pagando ese mismo programa cada vez que va al almacén a comprar mercadería. El impuesto al rico se transformó en inflación para el pobre.

2. El Impuesto a la Inversión destruye el Empleo

El capital y la inversión son cobardes por naturaleza; buscan seguridad jurídica y rentabilidad. Cuando un país se vuelve fiscalmente hostil bajo el discurso de la "justicia social", los grandes capitales no se dejan despojar: simplemente se van a otros mercados más competitivos o frenan sus proyectos.

  • Al frenarse la inversión, las medianas y pequeñas empresas (que dependen de esa gran cadena productiva) dejan de contratar, congelan los sueldos o quiebran.

  • La izquierda y el "progresismo" venden la idea de que están castigando al patrimonio del rico, pero en la realidad de los hechos, lo que está destruyendo es la fuente de ingresos del trabajador. 

    El rico sigue siendo rico (quizás en otro país), pero el trabajador pierde su empleo o ve cómo su sueldo rinde la mitad.

3. La farsa de los "Beneficios Gratuitos"

Este planteamiento es un bumerán porque los sectores vulnerables y de clase media también pagan tributos, siendo el IVA (Impuesto al Valor Agregado) el ejemplo más brutal. El IVA es un impuesto regresivo: afecta mucho más al que gasta todo su sueldo en sobrevivir que al que tiene capacidad de ahorro.

  • Cuando el Estado financia una supuesta "gratuidad" o un beneficio estatal a costa de expandir el aparato público, el costo de mantener esa burocracia gigante se devora los recursos.

  • El ciudadano termina recibiendo un servicio estatal de pésima calidad (salud digna en el papel, pero listas de espera interminables en la realidad; educación pública destruida por las tómbolas y la ideología), pero pagándolo a precio de oro a través del costo de la vida.

La Realidad del Bumerán

La premisa de la izquierda y el progresista de derecha que le aviva el baile, asume de manera infantil que la economía es estática, como si los productores y los creadores de riqueza se fueran a quedar de brazos cruzados esperando que el Estado los despoje.

La realidad demuestra todo lo contrario: el sistema económico es dinámico y está interconectado. Cada peso que el Estado extrae a la fuerza para alimentar su gasto ineficiente genera una onda de choque que termina golpeando con más fuerza al eslabón más débil de la cadena.

Esta conclusión es de un realismo implacable: no existe el dinero gratis ni almuerzo gratis[Milton Friedman], y el discurso de la envidia fiscal siempre lo terminan pagando —con creces y con sufrimiento real— los mismos a los que el discurso político prometió salvar.


Jose Luis Vasconcellos un verdadero y genuino patriota

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