La Calacuerda Iniciada Por Orden De Prat

Gracias don Centurio. Su comentario lo deje para el final de esta oportunidad que tuvimos de revivir la Historia Verdadera de nuestros Héroes Patrios.

Nunca los soldados chilenos habíamos fallado, solo tuvo que aparecer en nuestra historia la espuria y fatídica izquierda con su pretensión de desarraigarnos de nuestros valores y orgullo de ser una nación monolítica, es verdad que estamos divididos, pero Chile se reconstruirá y poco a poco la escoria humana desaparecer, el lumpen, los carteles de las drogas, la corrupción, la delincuencia, los prevaricadores, tendrán que arrepentirse y serán puestos en los lugares que les corresponde estar. .

Usted escribió don Centurio:

"La Calacuerda iniciada por orden de Prat por Gaspar Cabrales Besodilla de 15 años, seguida luego por la del cabo Crispín Reyes y la de Pantaleón Cortés solo finalizada cuando el último mástil, enalbardando la bandera chilena al tope, se cobijó en el Mar de Chile en medio del rugido ensordecedor de los poderosos cañonazos del monitor Huáscar, es épico.” En nuestros corazones mentes esa “Calacuerda”nunca ha dejado de escucharse.

Este comentario suyo don Centurio, rescata uno de los pasajes más conmovedores, dramáticos y solemnes de la historia naval chilena: los últimos momentos de la dotación de la corbeta Esmeralda durante el Combate Naval de Iquique (21 de mayo de 1879), en el marco de la Guerra del Pacífico.

El texto hace referencia específica a la "Calacuerda", un término militar antiguo que define el toque de tambor o corneta que ordena marchar a paso de ataque, sin detenerse, y que en el contexto naval chileno se convirtió en el símbolo de "tocar a degüello" o combatir hasta morir, sin rendición posible.

Este fue el trasfondo histórico de los tres nombres clave que menciona su comentario:
1. Gaspar Cabrales y el inicio del toque

Quién era: Gaspar Cabrales Besodilla era un joven de solo 15 años que servía como tambor y corneta a bordo de la Esmeralda.

El hecho: Tras el primer espolonazo del monitor peruano Huáscar y el heroico abordaje y muerte del comandante Arturo Prat, la situación de la corbeta chilena era desesperada. Se escribió que Prat, antes de morir, había dejado la orden de mantener el toque de combate. Cabrales continuó tocando la calacuerda con su tambor para mantener la moral en alto, hasta que las esquirlas de una bomba del Huáscar le quitaron la vida en la cubierta.

2. El relevo de Crispín Reyes
Quién era: Cabo 1° y corneta de la dotación.Tambien un hombre joven.

El hecho: Al caer el adolescente Gaspar Cabrales, el cabo Crispín Reyes tomó el instrumento ensangrentado (o quizás usó el propio) y continuó con el toque de calacuerda.

El cabo Reyes personifica la implacable determinación de la tripulación: el toque no podía silenciarse. Él también caería en combate poco después bajo el implacable fuego del monitor peruano.

3. Pantaleón Cortés y el final bajo el agua
Quién era: Marinero y corneta, el último en mantener vivo el sonido del bronce.

El hecho: Con la Esmeralda hundiéndose irremediablemente, destrozada por los cañonazos y los tres espolonazos del Huáscar, Pantaleón Cortés subió a lo más alto que pudo. 
Mientras el agua inundaba la cubierta y el barco se iba a pique de proa, los observadores en la orilla de la rada testificaron que Cortés siguió tocando la calacuerda.

El comentario describe de forma muy poética y precisa la realidad histórica: el toque solo se apagó cuando el mar ahogó la corneta, manteniéndose la bandera chilena izada en el tope del mástil hasta el último segundo.
¿Por qué es tan épico?

El comentario que nos ha compartido don Centurio, refleja el misticismo que rodea a este combate. En la historiografía chilena, la acción de estos insignes marineros jóvenes es el máximo símbolo de la consigna de Prat: "Nuestra bandera nunca se ha arriado ante el enemigo y espero que no sea esta la ocasión de hacerlo".

Mientras los oficiales, la marinería y cañoneros disparaban el último suspiro de la artillería (como el famoso último disparo del teniente Luis Uribe o del guardiamarina Ernesto Riquelme), estos tres clarines populares, casi niños o jóvenes representando al pueblo chileno, que se habían enrolado para defender su Patria, prefirieron seguir tocando el ataque antes que buscar salvar sus vidas.

Escribieron su propia Historia, tal como han escrito nuestros soldados, carabineros, civiles, que cayeron en manos de la izquierda y sus esbirros que les acompañan.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La insurrección de 18/19 octubre DE 2019

Trump y la democracia estadounidense

En mas de medio siglo de la historia oculta de Chile.