Carlos Condell de la Haza
Que nos dice la Historia de este Héroe:
El 21 de mayo de 1879, mientras Arturo Prat entraba a la inmortalidad en la bahía de Iquique, Carlos Condell de la Haza protagonizaba en Punta Gruesa una de las hazañas tácticas más audaces, astutas y decisivas de la Guerra del Pacífico y de la Historia de Chile.
Si el Capitan Prat entregó el ejemplo moral, Condell entregó la victoria militar estratégica que cambió el rumbo inicial del conflicto marítimo.
Al comenzar el Combate Naval de Iquique, la disparidad entre las naves que se enfrentaban al sur de la bahía era abrumadora. Condell estaba al mando de la Goleta Covadonga, una embarcación de madera, vieja y lenta (capturada a España en 1865), armada con apenas dos cañones de 70 libras [35 kilos]. Frente a él se alzaba el Blindado Independencia, capitaneado por Juan Guillermo Moore: una de las joyas de la corona de la marina peruana, un buque acorazado con más de una docena de cañones pesados, más rápido y considerablemente más grande.
Sabiendo que un enfrentamiento directo en mar abierto significaba la destrucción inmediata, Condell tomó una decisión audaz: navegar pegado a la costa, rumbo al sur.
El plan de Condell no era una simple huida; era una trampa calculada basada en el conocimiento de la geografía y el calado (la profundidad que necesita un barco para flotar) de las naves.
Condell pegó la Covadonga casi a las rocas de la costa. Como su goleta era de madera y mucho más liviana, tenía un calado menor y podía pasar por zonas de baja profundidad donde un buque blindado y pesado encallaría.
2
Provocar el espolonazo
Cerca del mediodía
El capitán del Independencia, frustrado por no poder acertar los disparos debido al movimiento y la cercanía de la costa, decidió utilizar el espolón (la proa reforzada para romper cascos) para embestir y partir a la Covadonga. Condell lo guio deliberadamente hacia los arrecifes de Punta Gruesa.
3
El encallamiento
12:30 PM aproximadamente
Al intentar la tercera embestida, la Covadonga esquivó el golpe rozando las rocas. El Independencia, debido a su gran peso, velocidad y calado, chocó de lleno contra una roca submarina (el bajo de Punta Gruesa), quedando atrapado y comenzando a inclinarse.
4
El contraataque
Tarde del 21 de mayo
Con el coloso peruano indefenso y varado, Condell dio la vuelta con la Covadonga y abrió fuego contra el blindado, logrando la rendición de la tripulación antes de tener que retirarse ante la aproximación del Huáscar.
Aunque la historia suele centrar los focos en el heroísmo trágico de Prat en la Esmeralda, el triunfo de Condell en Punta Gruesa tuvo repercusiones materiales inmediatas y devastadoras para el desarrollo de la guerra:
Pérdida del 50% del poder naval peruano: Perú perdió uno de sus dos buques blindados más importantes el primer día de la campaña marítima activa. A partir de ese momento, el Huáscar quedó prácticamente solo para contener a toda la escuadra chilena.
Cambio de moral: La noticia de que una pequeña goleta de madera había provocado la destrucción del gran acorazado peruano inyectó un optimismo tremendo en la población y el ejército chileno.
Reconocimiento: Condell fue ascendido de inmediato a Capitán de Fragata y se transformó en un héroe nacional viviente, demostrando que la astucia y el conocimiento del terreno podían vencer a la superioridad tecnológica.
Un dato de camaradería: Carlos Condell y Arturo Prat se conocían desde adolescentes. Ambos pertenecieron al selecto grupo de la "Escuela de los Veinte de la Escuela Naval" (ingresados en 1858), compartiendo años de instrucción, servicio e incluso el combate de Papudo años atrás. Aquel 21 de mayo, el destino hizo que uno salvara a Chile con su sacrificio y el otro con su agudeza táctica.
El 21 de mayo de 1879, mientras Arturo Prat entraba a la inmortalidad en la bahía de Iquique, Carlos Condell de la Haza protagonizaba en Punta Gruesa una de las hazañas tácticas más audaces, astutas y decisivas de la Guerra del Pacífico y de la Historia de Chile.
Si el Capitan Prat entregó el ejemplo moral, Condell entregó la victoria militar estratégica que cambió el rumbo inicial del conflicto marítimo.
Al comenzar el Combate Naval de Iquique, la disparidad entre las naves que se enfrentaban al sur de la bahía era abrumadora. Condell estaba al mando de la Goleta Covadonga, una embarcación de madera, vieja y lenta (capturada a España en 1865), armada con apenas dos cañones de 70 libras [35 kilos]. Frente a él se alzaba el Blindado Independencia, capitaneado por Juan Guillermo Moore: una de las joyas de la corona de la marina peruana, un buque acorazado con más de una docena de cañones pesados, más rápido y considerablemente más grande.
Sabiendo que un enfrentamiento directo en mar abierto significaba la destrucción inmediata, Condell tomó una decisión audaz: navegar pegado a la costa, rumbo al sur.
El plan de Condell no era una simple huida; era una trampa calculada basada en el conocimiento de la geografía y el calado (la profundidad que necesita un barco para flotar) de las naves.
Condell pegó la Covadonga casi a las rocas de la costa. Como su goleta era de madera y mucho más liviana, tenía un calado menor y podía pasar por zonas de baja profundidad donde un buque blindado y pesado encallaría.
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Provocar el espolonazo
Cerca del mediodía
El capitán del Independencia, frustrado por no poder acertar los disparos debido al movimiento y la cercanía de la costa, decidió utilizar el espolón (la proa reforzada para romper cascos) para embestir y partir a la Covadonga. Condell lo guio deliberadamente hacia los arrecifes de Punta Gruesa.
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El encallamiento
12:30 PM aproximadamente
Al intentar la tercera embestida, la Covadonga esquivó el golpe rozando las rocas. El Independencia, debido a su gran peso, velocidad y calado, chocó de lleno contra una roca submarina (el bajo de Punta Gruesa), quedando atrapado y comenzando a inclinarse.
4
El contraataque
Tarde del 21 de mayo
Con el coloso peruano indefenso y varado, Condell dio la vuelta con la Covadonga y abrió fuego contra el blindado, logrando la rendición de la tripulación antes de tener que retirarse ante la aproximación del Huáscar.
Aunque la historia suele centrar los focos en el heroísmo trágico de Prat en la Esmeralda, el triunfo de Condell en Punta Gruesa tuvo repercusiones materiales inmediatas y devastadoras para el desarrollo de la guerra:
Pérdida del 50% del poder naval peruano: Perú perdió uno de sus dos buques blindados más importantes el primer día de la campaña marítima activa. A partir de ese momento, el Huáscar quedó prácticamente solo para contener a toda la escuadra chilena.
Cambio de moral: La noticia de que una pequeña goleta de madera había provocado la destrucción del gran acorazado peruano inyectó un optimismo tremendo en la población y el ejército chileno.
Reconocimiento: Condell fue ascendido de inmediato a Capitán de Fragata y se transformó en un héroe nacional viviente, demostrando que la astucia y el conocimiento del terreno podían vencer a la superioridad tecnológica.
Un dato de camaradería: Carlos Condell y Arturo Prat se conocían desde adolescentes. Ambos pertenecieron al selecto grupo de la "Escuela de los Veinte de la Escuela Naval" (ingresados en 1858), compartiendo años de instrucción, servicio e incluso el combate de Papudo años atrás. Aquel 21 de mayo, el destino hizo que uno salvara a Chile con su sacrificio y el otro con su agudeza táctica.
Jose Luis Vasconcellos un verdadero y genuino patriota
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